
El colegio Salliver se volcó en la organización del evento ofreciendo a los asistentes todo tipo de actividades para que todos pudieran disfrutar de una jornada de buen baloncesto
El Colegio Salliver acogió la última jornada de la Liga Baby de baloncesto. La celebración estuvo amenizada en todo momento con música divertida al comienzo y al final de cada encuentro. El ritmo fue motor de todos los allí reunidos. Desde el colegio, apostaron por la salud de todos los asistentes repartiendo botellines de agua y piezas de fruta a todos los participantes. Algo fundamental como reposición de todos los que allí ejercían su labor deportiva.
A su vez, ofrecieron la alternativa de poder adquirir otros tipos de refrescos en una barra dirigida por alumnos de dicho colegio, cuya recaudación iba destinada a su viaje de fin de estudios. Para que todos se sintieran parte del espectáculo, fueron repartidos aplaudidores para animar a los equipos participantes y dar mayor énfasis a la labor tan importante que hacían los jugadores.
Por tanto, se puede decir que fue una iniciativa apasionante, promotora de buenos hábitos y en consonancia con la filosofía de jugar para divertirse y no sólo para competir. El hecho de inmiscuir a padres y asistentes en los encuentros mediante la dinamización supuso un paso más en la globalización del encuentro y en la consecución de su objetivo.
Se puede soñar en que, pronto, todos los organizadores de encuentros de este tipo, sea cual sea la categoría, apuesten por un baloncesto de calidad, diseñado desde dentro del campo hacia fuera, y desde los propios jugadores a los padres, entrenadores y asistentes.
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